dimarts 14 de maig de 2013

Son jugadores del Barça


Ser jugador del Barça comporta, entre otras muchas ventajas y prebendas, que fuera del campo de fútbol puedes hacer lo que te salga de la polla sin que corra peligro ni tu integridad ni tu cartera. No ahora, eso ha pasado siempre.
Ser jugador del Barça, como creo que en otros muchos grandes equipos y mundos, como el de las estrellas de cine, políticos, etc., es alcanzar un estatus en la sociedad donde se te hace espacio, se te mira con respeto, quizá con vicaria sumisión, y se te perdona casi todo, y no digamos si además alcanzas un éxito deportivo para deleite de la parroquia, que entonces ya casi puedes, incluso, gozar del derecho de pernada.
Ser jugador del Barça tiene esto: eres una estrella, el puto amo en esta aldea de paletos llamada Barcelona, donde un guripa o un mosso es capaz de dejarse coger una gorra y sonreír como un tonto de baba por la gracia del futbolista, en lugar de darle una buena hostia con la porra, como hubiese recibido todo hijo de vecino que se hubiese atrevido a vacilar a la autoridad. Ver a Puyol lanzando cava desde el autocar encima de la Urbana ayer, mientras uno de los capos desde el asfalto le llamaba la atención, a lo que el comprometido y siempre líder capitán le hacía un aspaviento tipo “vete a tomar por el culo, que no hay para tanto, que acabamos de ganar la Liga”, era digno de una república bananera. Esto sí, esperamos que la Urbana no se nos haya convertido en un gatito manso y que cuando haya que desenfundar la porra en una manifestación, que no les tiemble el pulso.
Aquí el jugador del Barça disfruta de un código que se transmite de vestuario en vestuario y que tiene validez en la calle, y que permite a quien lo desee ponerse a 200 por hora por la autovía de Castelldefels, montar una bulla callejera, meterse una nata con el coche, borracho como una puta cuba en la madrugada… que siempre aparecerá el ángel de la guarda del club para poner tierra de por medio y aquí paz y mañana gloria, y el jugador, a otra cosa mariposa. No está mal, ¿verdad?
Claro que tampoco está la cosa para denunciar alguno de estos excesos desde los medios, porque el código mafiosote del vestuario hace que todos te pongan una cruz, bien por parte del colectivo de futbolistas o de los responsables de prensa, algunos de ellos cada vez más cercanos al perfil de Domingo García: cero entrevistas, cero atención, cero en todo. La última, o penúltima, la que sacó La Vanguardia informando de uno de los hermanos de Messi, un notas que por poco se carga a un ciclista y que después lo amenazó con una pistola. Al primer acto del crack argentino, ¿qué diario estaba vetado?
El último episodio del desmadre y del exceso al que puede llegar el jugador del Barça fue en la rúa de ayer. Me caen fatal las rúas. Sí, así de raso y corto: me caen como una patada en los huevos. No así, una rúa deportiva en la que el gentío desbocado se lanza enloquecido camino de El Prat en busca de sus ídolos para acompañarlos hasta la ciudad. Lo gocé por televisión cuando el Barça le metió 2-6 al Madrid y la gente conectó con el equipo desde el aeropuerto en un acto improvisado. Lo vi cuando ganamos la primera Copa de Europa en 1992, y fue algo sublime el tránsito del autocar desde el Prat a BCN, y los más veteranos cuentan el camino a casa con la Copa Latina. Algo improvisado, algo que sale de dentro, sin planificar, es una cosa que, si sale bien, se guarda en el rincón de los buenos recuerdos de la memoria.
Pero estas rúas como las que se montan ahora, que no tengo ninguna duda de que la entidad, ahora con Rosell y en la época de Laporta, las organiza con toda la buena intención del mundo y para agradar a los aficionados, sólo encuentran que respuesta en forma de exceso, de mofa por parte de los jugadores, irrespetuosos, descorteses, maleducados, borrachos, malcriados, consentidos, mimados y malos profesionales.
La performance de los Piqué, Puyol (el capitán silencioso que se enfadó un día, dejó tirado a su equipo y se operó), Cesc, acompañantes-guardaespaldas, etc., no hace más que dañar la imagen del club, que quizá, si es que ganamos alguna copa más, debería plantearse si hay que volver a los tiempos de todos juntitos en un autocar cerrado a la Mercè a escuchar al cantamañanas de turno dando gracias a la virgen y después a los balcones a lanzar proclamas mentirosas de amor o las conocidas gansadas, para vergüenza ajena de los culés. Y, después, cada uno a su casa.
Después de este nuevo episodio etílico, ¿qué diferencia hay entre un loco de la noche con diez copas de más enseñando el culo por la ventanilla en un coche por la Diagonal y el autocar de los jugadores por la tarde ayer en Barcelona? ¿Con qué cara a partir de ahora el club, si es que no había suficiente material antes, nos seguirá inundando de conferencias de prensa hablando de la mierda de los valores y de otras majaderías de alimentación, de comportamiento, etc? La gente de verdad sabe que lo que vio anoche, como ya ha observado en otras ocasiones con los mismos individuos, merecen una sanción y la reprobación porque atacan el sentido común. La gente de verdad no debería imitar esos comportamientos so pena de tener un problema serio.
No tengo nada en contra de un pedo bien llevado, y sin dar la nota ni creyéndote que la ley no va contigo, que quede claro, pero si optas por ser más que el resto de los mortales, no se pongan el traje de fantasma en un acto promocional del que saldrás cobrando y hablado de memeces de los valores, si cuando tienen que transmitir una imagen impoluta en un momento de alegría y representando al Barça no sabes comportarse, te emborrachas y pasas por encima de todas las conductas (y códigos de conducta), que en el caso de un ciudadano a pie quizá acabaría con alguno de estos esposado, si hubiese intentado emularlos.
Supongo que como todo esto es fútbol, al final todo se perdona, ya que no hay para tanto.
Suerte, y de esto sí que nos tenemos que congraciar, que el club dispusiera de un autocar diferente para las chicas, campeonas de Liga.

dijous 18 d’abril de 2013

Ja estem en campanya, Sandro?

No podrà dir mai el Sandro Rosell que té una oposició i un entorn que l’estan desgastant i que l’estan empenyent perquè avanci les eleccions. Avui, 18 d’abril del 2013, a tres anys vista del final del seu mandat (30 de juny del 2016), el president del Barça s’ha muntat un pessebre envoltat d’aplaudidors (tipus aquell Consell Sènior, farcit de pares, familiars i amics, quan l’actual mandatari estava fent campanya preelectoral) per llegir un discurs en el qual avança que es presentarà a la reelecció.
Ben mirat, tampoc ha concretar quan serà aquest moment en què aspira a la reelecció, per tant, qui diu que serà el 2016 o aquest estiu. Home, avançar les eleccions tipus Núñez, és a dir, de la forma més antidemocràtica possible, saltant-se totes les convencions, pensàvem que això ja estava superat, per tant, haurem d’entendre que només ha estat un posat de cara a la galeria. Però, per què? No sé entendre la jugada, si no entro en la fantasia de conspirar amb coses estranyes.
Compte, que la proclamació potser només cal prendre-se-la com una afirmació sense res més, la qual cosa podria ser, encara que aquestes posicions, si estan escrites i es llegeixen de la forma solemne com ho fa ell (com si estigués en campanya ja), i esperant aquest sempre generós aplaudiment que Rosell sempre acostuma a driblar com dient: “No me’l mereixo, nois”, al final potser no és tan innocent.
Superat aquell moment en què l’actual mandatari del Barça va garantir al periodista Josep Cuní a TV3 que mai havia pensat en ser president del Barça, en una època en què aquest anava atiant incendis al voltant del Camp Nou amb la complicitat d'aliats imprescindibles en els mitjans, per corroir la gestió de Joan Laporta (qui de vegades prou motius donava, tot s’ha de dir), arriba el capítol en què sense haver complert la meitat del trajecte, Rosell avança que optarà a la reelecció quan encara li queden tres anys per finalitzar el mandat.
Si no fos perquè és el Barça, perquè és Rosell, perquè hi ha un Camp Nou per refer o reconstruir, per aquest lligam mai explicat amb claredat amb Qatar i, entre d’altres apunts, perquè ara la tendència és alcista (esportivament parlant) i l’any vinent ningú sap el que pot passar, ja que a llarg termini tots estarem morts (John Maynard_Keynes), tot plegat em fa sospitar si l’esperit nuñista s’ha endinsat dins del club. No, no pot ser.
 No obstant això, sí que és cert, perquè es parla, es comenta i es diu (encara que sense massa rellevància), que la potencial cursa electoral que tots els aspirants dins de la directiva estaven tenint ha defallit força. Carles Vilarrubí sembla que no està per aquesta aspiració que sempre ha tingut, la de agafar el testimoni després de Sandro Rosell. Un altre, Jordi Cardoner, després del vodevil en el que es va veure immers en el cas de la grada jove, amb mentides explícites, potser viurà en la tercera filera durant un bon temps. Després està el desitjat de Rosell, el seu amic Josep Maria Bartomeu, qui potser com a acompanyat, sí, però com a número un, no. I finalment, queda qui ha reunit també força mirades: Javier Faus. Passa que Faus, ara mateix, ni té profunditat en el barcelonisme ni se l’espera, tot i que Rosell jugaria una carta guanyadora amb ell si arribés el cas, si arribés el cas.
Tots aquests petits moviments aspiracionals es sustentaven en la suposada idea que el recorregut de Rosell en el Barça no només no contemplava la reelecció, sinó inclús que no acabaria el seu mandat. Veus benintencionades, però sovint mancades d’informació contrastada i ferma, han posat sempre a Rosell en la picota a curt termini pel que pot representar, si és que el dóna el cas, un escenari en què acabés imputat al Brasil, fet que, de produir-se, alguns pensen que seria un daltabaix pel president i la seva tasca al front del club.
Bé, passen el mesos i els anys, i a Brasil sembla que passen coses, perquè alguna informació es despenja d’allà relacionada amb Rosell, però no acaba de concretar-se res, i per consegüent, el joc dels possibles moviments de successió també s’esfondren.
Però avui apareix Rosell anunciant que va a la reelecció a tres anys vista i, casualment, els estatuts que hauran de tornar al mandat dels quatre anys (ara són sis), encara no estan ni votats i acceptats. Va, pensem malament: amb una Lliga i possiblement la Champions, arribant Neymar com el futur ídol (Tello ha demostrat més que el brasiler, per ara) i envoltat dels aplaudidors que se’ls endurà a tots els actes, es possible que torni les eleccions a Can Barça aquests estiu? No estaria bé. Gens.
Però de pitjors, en futbol i en política, n’hem vist, i més quan Rosell parla de projectes per fer. Quin projecte més gran hi ha que mantenir el Barça en el punt més alt i seguir sent la icona que tots volen copiar? Ah, la construcció d’un nou estadi? Està bé.
Em comenta un bon amic que la jugada està clara, perquè ell és dels que està convençut que les coses de Brasil aviat li faran mal al president del Barça, i que Rosell no pot tenir un escenari millor per a la reelecció que no sigui l’actual, encara que estigui a l’equador del mandat, ja que en cas de victòria sempre li podrà passar el testimoni a ‘un dels seus’ en un nou mandat de sis anys en el qual s’haurà d’aixecar el nou estadi del Barça, en el qual es mourà molta teca i a on Qatar possiblement tindrà moltes coses a dir.
La història està per escriure’s, i les especulacions made in Barça seguirant creixent com l’escuma, especialment en moments com els d’avui, en què sense venir a tomb, el president del Barça es munta una performance per llegir davant barcelonistes de llarg recorregut que es presentarà a la reelecció, malgrat que encara li queden tres anys i dos mesos.

divendres 5 d’abril de 2013

Queixes i plors

Anit vaig tenir l’ocurrència d’acostar-me un moment a les tavernes televisives, a on s’imparteixen classes magistrals de periodisme, valors i noblesa esportiva, després de mesos i mesos en l’oblit. Res, un parell de minuts per contemplar com fuetejaven el Barça per la queixa que va presentar a la UEFA per la lamentable actuació de l’àrbitre alemany Wolfgang Stark, concretament en una acció en què, sí, a mi em va semblar una passada que fes fora els dos barcelonistes, va haver un error en l'aplicació d'una norma que recollia una circular que desconeixia, crec que com el 99% dels mortals.
Fuetejada per aquí, i per allà. Quines hòsties contra el Barça. Van deixar ben rebentada l’entitat per un fet que em va fer pensar: què és el que més va molestar a aquesta colla, que el Barça tingués raó o perquè acabés sent un xivato?
Sens dubte, el Barça té raó, després que tots ens haguem assabentat de la norma, però no sé jo si calia aquest desplegament institucional, amb conferència de premsa inclosa, per assenyalar l’àrbitre.
La cosa del xivar-se sí que em provocar certa contrarietat: aquests queixosos contra el Barça per haver-se xivat, que no recorden l’esperpent del Madrid denunciant el Barça a la UEFA perquè es castigués a jugadors blau-granes i impedir-los jugar la final de Wembley el 2011?
Sí, després que el Barça comencés aquest perillós camí de les queixes a la superioritat (Mourinho va ser el triat), el Madrid va remetre a la UEFA un vídeo demanant sanció contra un seguit de jugadors de l’equip català per “simular agressions de forma persistent amb l’únic objectiu per induir a error a l’àrbitre”.
Recordant aquest episodi, visualitzant el nou vodevil d’aquest entramat de lliure-pensadors periodístics, vaig tancar la tele i em vaig prometre no tornar a connectar amb aquestes tavernes fritangoses.
Malgrat tot, una cosa sí que és digne de ser comentada: què fa el Barça amb aquesta nota de queixa a la UEFA? Què busca?
Recuperem la cantarella de sempre: aquest gest, beneficia o no a l’entitat? Estic convençut que, un cop enviada i transcorregudes vint-i-quatre hores, cap dels executors de la queixa-plor deu estar molt satisfet.
Aquestes escalfades de pa sucat amb oli ni estan a l’alçada del club ni del que ha de ser una junta del club.
Per a mi, que després del partit un representant del club llisqui un comentari sarcàstic i que cadascú l’interpreti com vulgui, pot tenir la seva gràcia, per allò de dir alguna cosa (amb Laporta també ens la clavaven; penal a Messi al camp del United en la tornada de semifinal de la Champions el 2008), i així que la gent no acabi pensant que la junta és una colla d’ineptes i figatoves.
Ara bé, amb un 2-2 i un partit de tornada al Camp Nou, i una potencial semi i final, i transcorreguts dos dies del partit a París... i tal i com ha crescut el Barça els darrers anys i el pòsit que ha deixat... jo de veritat no sé qui aconsella i qui governa aquest club i quines intencions té.
L’enemic, de vegades, no ho faria pitjor.

divendres 1 de març de 2013

Cuando la respuesta debió ser, simplemente, “¡No!”

He leído en algún sitio que el vicepresidente Jordi Cardoner a veces, antes de dar otro paso en su apostolado en el Barça, habla con su abuelo, el recientemente homenajeado Nicolau Casaus. Soy incapaz de adivinar qué se llevan entre manos en estos diálogos en el más allá, pero atendiendo a la inmensidad que se ha proyectado sobre la figura del que fue ex vicepresidente primero en el reinado nuñista, no me extrañaría que éste le haya estado advirtiendo a su inquieto nieto de lo siguiente: “Vigila, porque Juanito Tortillas ya nos montó muchos pollos con estos individuos”.
Jordi Cardoner se encuentra en estos momentos representando lo más ridículo en que se convierte a veces el Barça de Sandro Rosell; una entidad que no sabe explicarse y que, a veces, a veces digo, se mueve entre la quimera y el engaño.
Cardoner, alejado de las grandes decisiones del día a día club, continúa anclado en su cruzada por defender la que parece que es su gran idea, la gran aportación a este mandato, iluminada desde que se sumó a la contienda de Rosell, cuando éste empezó a sobrevolar los cadáveres de la anterior junta directiva; la grada jove, el graderío de animación de jóvenes barcelonista.
Vaya por delante que a mí no me parece una mala idea, como concepto, ¡ojo!, el concepto de reunir a entusiastas para animar al equipo, que no invertir a medio plazo en potenciales votantes.
En el Palau, quizá por la liberación de asientos, el club ha podido dar cabida a un grupo de apasionados y, sobre todo, respetuosos barcelonistas que vibran con su equipo y dotan al recinto de una atmósfera muy saludable.
En el Camp Nou, la cosa ni iba a pintar bien, ni lo hará nunca, mientras esté estructurado como lo está.
Por lo tanto, tenemos un Palau que cuando se llevó a cabo este estropicio de ampliación en los goles (perdón por el futbolisticidio), y viendo que el recinto no se llenaba ni a la de tres (sólo hay que repasar la asistencia en partidos de la última semifinal de la pasada ACB), al reclamo de gente educada y comprometida con el Barça se pudo habilitar unos espacios a perpetuidad para que allí estos aficionados generasen su fiesta. En el Camp Nou esto es imposible por ahora.
Así pues, si es imposible, ¿por qué cojones se vendió en la campaña electoral una idea que era imposible y, además, partía con un rechazo que iba a ser inamovible de parte de quien debía de dar el ok, los mossos d’esquadra?
Da la sensación de que esto del graderío de animación, primero, fue una de esas atrocidades y mentiras con las que se inflan los programas electorales y, además, en los que se ahonda como la gran revolución de los aspirantes para atraer votos. Y, segundo, esta junta, una vez más, está mostrando una incapacidad enfermiza para batirse en retirada en una nueva derrota clamorosa y pronunciar algo tal que así: “Queríamos llevar a cabo un proyecto, pensábamos que era viable, lo vendimos en la campaña, pero es inviable. Quizá nos hemos equivocado. Lo sentimos y pedimos perdón por si hemos ocasionado algún problema entre nuestra masa social”. ¡Qué ingenuidad!
El actual Barça, liderado por Sandro Rosell, y con el apéndice del proyecto de graderío de animación promocionado por Jordi Cardoner, nunca debió sentarse a la mesa y negociar un graderío de animación, y menos tener invitados que hace años han sido expulsados del Camp Nou por un comportamiento muy alejado de los estándares de educación. Y, quizá aún menos, se debió sellar ningún acuerdo.
El Barça del 2003, que la actual junta está remodelando, llevó a cabo un proyecto de tolerancia cero contra los violentos. Esta idea, que se puso en marcha en el 2003, casualmente con Rosell, Monés, Bartomeu y Moix, y con el apoyo de estos, nació en las elecciones del 2000, cuando Lluís Bassat, con Joan Laporta en su equipo, lanzó durísimas acusaciones contra aficionados del Barcelona que en torno a grupos de animación radicales sembraban el pánico en el Camp Nou y en los desplazamientos.
Juanito Tortillas, como siempre, los protegió en aquellas elecciones bajo su ala, no tanto la de camuflar a potenciales delincuentes, sino por la condición de ser barcelonista. L’amic Joan, que todo lo confundía, también vivió en un lío con estas cosas.
Durante la campaña del 2010, el equipo de Rosell pretendió levantar el pie a la posición pertinaz que habían fijado los anteriores directivos con los grupos violentos. Una imagen que se fusionaba a la perfección con aquella cuando Núñez en 1978 planeaba sobre la presidencia y miraba de soslayo a aquellos morenos a quienes gustaba la gresca y la contienda, y que tanto habían azotado a socios y ex directivos, y que parecía que no resultaban tan dañinos a simple vista.
El actual Barça da la sensación de que no tiene claro lo que le conviene al club y lo que no, y con ese discurso espeso e inconcreto a veces acaba no diciendo nada en asuntos en los que hay que tener las cosas muy, muy, muy claras.
En el graderío de animación el Barça debió tener siempre una respuesta: “¡No!”. Y no un “no” por sistema, sino porque dada la amalgama de los grupos de animación con los que puede contar el Barça, la estabilidad y orden no están garantizados.

Mientras, en tierra, en el mundo real, Ràdio Barcelona hace unos días dio a conocer que el club estaba vendiendo a precio económico entradas a socios y no socios, casualmente cuando el universo azulgrana descubrió que las bengalas regresaban al Camp Nou.
Claro, que según la versión de Cardoner en el Club de la Mitja nit, en Catalunya Ràdio, no sólo el Barça tiene el estadio más seguro, sino que, ¿bengalas en manos de aficionados azulgrana?, ¡nada de nada, monada!

Hoy, por fin, la policía ha vuelto la lanzar un poco de luz en todo esto (despacho de EFE, ese medio de comunicación que no existe para el Barça):
“... los Mossos llevarán a cabo un control finalista de los paquetes de entrada que el club regala o vende a bajo precio a determinados colectivos, ya que desde principios de año se tiene conocimiento de que algunas de estas entradas han acabado a manos de grupos violentos.
Los Mossos, según estas fuentes, llevan desde principios de año avisando al Barça de esta situación, aunque el club habría hecho caso omiso a sus recomendaciones.
Otro de los puntos donde los Mossos reforzarán el dispositivo de seguridad será en los controles de acceso al Camp Nou, una materia compartida entre la seguridad privada del club y la policía catalana para evitar la entrada de objetos peligrosos al estadio”.

En un país donde se ha perdido la vergüenza en todos los campos, pedir responsabilidades en el mundo del deporte puede hacer que la gente se te eche a reír en la cara.
Pues nada, hasta la próxima.

dijous 28 de febrer de 2013

El extraño caso de esa profesión (periodismo) que muchos creen que es gratuita

Debe de hacer dos largos años viví una experiencia de esas que se te presenta en esta bendita ocupación de periodista. Me refiero a eso que conocemos como un pesebre, que en nuestro argot vendría a ser como un acto en el que lo de menos es trabajar y lo suyo es disfrutar del momento.
Un colega me dijo: ¿Te vienes a París a una tertulia deportiva? Alucinante, ¿verdad? Sí, la empresa que gestiona la Lotería de Francia quería montar una tertulia en castellano y en catalán, entre otras muchas en otros idiomas. Hicimos una prueba piloto en un plató extraordinario con público, aplausos, luces y mandagas, y así hasta que se acabó la función y nos preguntamos, ¿y ahora qué? Bien, en el camerino, todos nos quedamos mirándonos con esa cara de pasmado que propicia una situación extraña: unos tipos habían tomado un avión en Barcelona, se habían plantado en un París lluvioso y fresquito, les habían conducido a un centro de producción, grabado un par de pilotos y estaban esperando a que el productor dijese algo. En estas, que uno de los viajeros saltó y le dijo al productor: “Oye, pero esto lo vais a pagar, ¿no?”. La mueca que puso aquel pobre hombre fue de las que deja cicatriz en la cara de por vida. Argumentaba el viajero portavoz que el tiempo tiene su precio y que podía ser que el formato fuese un éxito pero que al final prescindiesen de nosotros. Y que ello tenía un precio. Silencio largo.
El productor abandonó el camerino, nos quedamos los ocho viajeros y, al cabo de diez minutos, apareció el productor con sobres. Fue el precio justo que consideraron que valía nuestra aportación en los pilotos. Y todos contentos. Nunca más se supo de aquello y, claro está, no nos llamaron.
Pero cobramos por nuestro tiempo.
En casa, he visto algo que me ha llamado la atención estas últimas semanas en la programación de Barça TV, donde por la noche de los viernes en un formato en el que una casa de apuestas ha adquirido un espacio, un presentador ameniza una reunió con periodistas para hablar del Barça. ¿Cobran? Me refiero a los invitados, claro.
No es que esté muy ni nada interesado en el programa, pero sí en esta forma que se ha extendido de que el tiempo de los periodistas parece que no tiene precio, y no porque sea elevadísimo, sino porque da la sensación de que no vale nada. ¿Política del club? ¿Cuál de ellas? Porque hay tantas que hace años que ya me he perdido con la política del club, especialmente con la de comunicación.
No me detengo mucho en este espacio, que no es el motivo del post, porque lo que quiero subrayar es la mala praxis que se ha instalado en este mundo donde parece que el tiempo y el trabajo del periodista (en mi ámbito, el deportivo) se observa como si no tuviese ningún valor.
No sé si hay muchas profesiones devaluadas, venidas a menos, que hayan tomado esta velocidad en la caída libre, como se está dando en el periodismo. Seguro que el sector de la construcción y el de la banca, entre otros muchos, no deben ser parcelas de crecimiento y estarán atravesando un instante de intensa destrucción de puestos de trabajo, pero me atrevería a decir que no lo deben de estar haciendo con la bajeza que afecta al periodismo.
El periodismo, ser periodista hoy en día, es un estado de ánimo venido a menos, no nos vamos a engañar, aunque sigue habiendo un ejército de entusiastas que cada día se levanta con ganas de explicar historias y ayudar a entender al mundo la complejidad que nos rodea, con más o menos éxito, y con más o menos medios, y a pesar de los inconvenientes que se encuentran, dentro y fuera de sus redacciones.
Pero esto está llagando a unos extremos que empieza a ser insostenible, sobre todo cuando al periodista se le está discutiendo el mínimo de subsistencia, es decir, su precio, su sueldo. La gente debe de pensar que todo cuanto lee nace de la nada. Claro, como las wikis son gratuitas, los portales de los diarios también y la navegación por Internet tiene pocas o nulas puertas, pues la sensación es que todo es gratuito, y que todo aparece sin más.
Así, nos encontramos con una idea cada vez más extendida de que el trabajo de un periodista o de un fotógrafo se puede cuestionar o incluso dudar de él sin ningún rubor, sosteniendo, quizá, que eso de escribir o de pulsar un botón para que salga una fotografía no merece mucha consideración porque todo el mundo lo sabe hacer o lo puede acabar sabiendo hacer.
Primero, existe una consideración dudosa que a veces se manifiesta entre los propios colegas. Por ejemplo en esto de montar una tertulia y creer que estar delante de un micro o una cámara ya es suficiente premio como para que, después de perder entre media o dos horas, con viajes incluidos, aún se deba retribuir al invitado. ¡Hasta aquí podríamos llegar!, deben de pensar los que organizan estas tertulias no retribuidas para los invitados. Es sólo un ejemplo, entre otros muchos. No tengo ninguna fijación con las tertulias no remuneradas.
Otra cosa, igual o más grave, es la consideración de la propia empresa, la cual hace años que se le ha puesto entre ceja y ceja que hoy, por hacer los mismo que ayer, tienes que cobrar un poco menos, porque estamos en crisis, la cual parece que nadie sabe cómo hemos llegado, aunque muchos, periodistas de base, sí que tenemos una ligera idea. La empresa también mina tu sueldo cuando cree que la calidad del producto ya no es lo más importante y te encadena a una silla, te pone la televisión o la radio o te enchufa el ordenador para que pilles lo que puedas, lo sazones un poco con tu verbo y tu experiencia y saques algo que se pueda consumir.
¿Viajar? ¿Salir a la calle? ¿Colaboradores o corresponsales que conozcan el territorio? ¿Un mínimo de presupuesto? Demasiado caro todo esto; mejor por la tele o por la radio que al final te enteras de lo mismo y todo es más barato, se deja entrever.
No os voy a engañar, pues muchos de nosotros consideramos que tenemos lo que nos merecemos; somos uno de los colectivos con las tragaderas más notables del mercado laboral y que nunca o casi nunca se ha pronunciado un enorme: “¡Hasta aquí hemos llegado con el desprestigio que sufre la profesión y la mayoría de nuestros puestos de trabajo!”.
La tragedia es que al final todo lo hemos derivado a una lucha individual y que cada uno se apañe con lo que pueda.
No sé lo que les enseñan ahora a los futuros periodistas en las facultades, pero van a aterrizar en un territorio yermo, donde cada vez hay menos motivos para los sueños y menos ganas para luchar por un imposible. En estos últimos años estamos viendo que todo por lo que no hemos luchado, subrayo, por lo que no hemos luchado, y hemos permitido sin ningún tipo de debate serio y posiciones firmes, ha acabado convirtiéndose en un cosmos tóxico y de extrema fragilidad donde en las redacciones el periodista ya es menos importante que un mueble.
Todo ello, esta indolencia y esta pérdida de control sobre el objetivo principal que es la función periodística, está empujando fuera de este mundo a gente, amigos, de mucha calidad, que se están cayendo del barco y ya no hay flotadores para socorrerlos. Tipos que aún debían de haber hecho el estirón en la profesión y alcanzar aquel punto en que te sientes que estás haciendo algo que vale la pena, y que ahora se encuentran mendigando por aquí y por allá, fuera de la circulación de profesión, dándose la última oportunidad al estirar dramáticamente el brazo para que alguien se lo agarre, porque saben que dentro de poco saldrá otra remesa de entusiastas que estarán dispuestos a darlo todo, incluso su tiempo a precio cero, para empezar a vivir lo que, no sé qué, les están explicado que es la profesión periodística.
Qué decepción más grande.

dimecres 27 de febrer de 2013

Supongamos que tenemos un problema, y de los gordos, con Vilanova

Cuando tienes un problema de verdad, se requiere un perfil de tío listo, de un ser habilidoso en la vida, de los que detecta el problema y se encarama a donde sea para resolverlo, cuanto antes mejor.
También puede que no des la talla, que tengas un perfil diríamos de tío inteligente, de esos llenos de cultura y mucho análisis, pero que te agarrotas, que se te va la cabeza bajo el ala con demasiada rapidez cuando se te presenta un problema.
En cualquier de los dos casos, también puede que lo que se requiera para resolver el entuerto que se  ha presentado sea que dispongas de amigos para que te saquen del marrón donde te encuentras.
En el capítulo 235 de fabulaciones en Can Barça, me imagino, ¡ojo!, que es mucho imaginar, el pollo de invierno del 2013 que tenemos pero con Joan Laporta en la presidencia y con los mismos actores desperdigados en sus funciones de estrellas y secundarios.
Pues bien, yo esa fabulación la veo así: A Tito Vilanova se le ha desarrollado el tumor que se creía combatido y dada la complejidad del asunto se ataca el problema tal que así; el equipo no puede quedar descabezado sin su entrenador porque si ha habido recaída, puede haber una tercera o quizá la cosa se complique. Me interesa la dimensión humana, no la voy a perder de vista, pero el Barça está por encima de todo y de todos. Llamo a Josep Guardiola, quien el año pasado decidió dejar el club por la puerta grande tras cuatro +1 años de excelencia, y le pido por favor que vuelva a casa y nos eche una mano. Es más, tengo otra solución: le pido a Johan, que es presidente de honor, que nos ayude en este momento tan delicado. Y mi tercer as se llama Oscar García Junyent, que lo tengo en el B dándolo todo para que dé el salto grande, porque el club le necesita. Laporta tiene tres amigos a los que llamar.

Esta mañana Rosell y Bartomeu se han ido a Nueva York para hablar con Francesc Tito Vilanova. No hace mucho, el club ya estuvo allí. Raro que no haya ido Zubizarreta. Raro otro viaje en poco tiempo. Qué viaje más extraño, ¿no? Ha deslizado el club que el encuentro es para planificar la próxima temporada. Y yo pregunto: ¿con él o sin él? ¿Con Tito o sin Tito?
Planteo la siguiente hipótesis (•), que no teoría (la gente a veces dice: “Tengo una teoría”, no, tú no tienes nada, y menos una teoría; tienes una intuición, una visión, lo que planteas es una hipótesis, que deberá ser confirmada para que sea verdad o mentira. Una teoría es una cosa mucho más compleja): Tito Vilanova no se recuperará del tumor, en la medida de la exigencia que obliga el cargo de entrenador del FC Barcelona.
A continuación, la pregunta que formulo es la siguiente: ¿Ha actuado bien el Barcelona en el caso de Vilanova? Es decir, ¿el Barça ha sido diligente en el problema que afecta al entrenador del Barcelona y las consecuencias inmediatas que podrían originar en el club su ausencia sine die? Opiniones de todos los colores, pero queda claro que, después de ver la trayectoria de esta directiva en muchas dimensiones desde que agarraron el cargo, cuando se les ha echado un problema encima, pues existen algunas sospechas de que no.
No vale apalancarse en la dimensión humana del acontecimiento porque, además de apartarnos de la cuestión fundamental que es la institución, lo estaremos pervirtiendo todo.
Insisto, ¿el club ha sido consciente del problema que tenía entre manos? A mí me asalta una ocurrencia: en la medida que no tenía una solución satisfactoria, ha ido sorteando el problema gracias a que los resultados deportivos han ido de cara. Pues no, yo creo que el club, la directiva, no afrontó el problema como lo hubiese hecho un colectivo de tíos listos, avispados y despiertos, con capacidad de resolver un problema de calado mayor.
Estuvo bien aquello de anular la comida de Navidad con la prensa y lanzar un mensaje de que todos debíamos estar con Tito, y no dudé del gesto, porque lo aplaudí en su día y, además, era lo que correspondía, pero, ¿y después?
Estiro la hipótesis planteada anteriormente: El club ha decidido atacar ya la cuestión y cree que Vilanova no regresará (desgraciadamente) al banquillo y, por consiguiente, no podrá cumplir el siguiente año de contrato. Por lo tanto, el primer proyecto deportivo auténtico de Sandro Rosell se pone en marcha.
¿Qué decisión tiene previsto adoptar el club en el caso de que el Barcelona no encauce el rumbo? ¿Se ha planteado el club que la solución Roura no es una solución? ¿El club validó el perfil de Jordi Roura para estar ocupándose del primer equipo, al margen del feeling que tien con Tito para trasladar llamadas y whatsapp desde Estados Unidos? ¿Qué tiene en la lista Rosell? ¿Qué amigos? ¿Luis Enrique? ¿Eusebio Sacristán (¿?¿?¿?¿?¿?)? ¿El colectivo de los 3.000 por barba? … ¿Juan Carlos Unzué?

El Barça ha renovado a algunos de sus capitanes (extrañamente Valdés se ha dado el piro). Lo ha hecho con Tito Vilanova a 5.000 kilómetros. ¿Ha tenido ancho de miras el club ampliando a jugadores a los que a cada partido que pasa más en evidencia quedan por la edad, que empieza a ser un problema? O bien, ¿se estaba dando forma a la autogestión, dado el problema que no se ha sabido atacar?
Imbuido en el festival de las hipótesis, concluyo con la siguiente: Rosell y Bartomeu han ido a Nueva York a liquidar el contrato de Vilanova, pero no en forma de despido, sino que sea éste quien dé el paso.
Mientras escribo esto último, casi doy por hecho que estoy redactando una imbecilidad, ya que no contemplo ni por asomo que tal cosa pueda acontecer, pues no podría haber un hecho más cobarde y deplorable que esperar que el entrenador no sólo renuncie a su sueño, que millones de culés han tenido (jugar en el primer equipo o dirigirlo), sino que decline recibir motu proprio un dinero que, aunque no lo haya ganado porque pertenece a un año no trabajado, no sería ni una miseria de lo que se ha malbaratado en la entidad durante años con futbolistas de dudosa calidad y comisiones vergonzosas.

Una hipótesis debe de ser falsable, que quiere decir  que algo se pueda demostrar que es falso. Así, una hipótesis se debe plantear de una forma para que se pueda demostrar que es falsa, que no quiere decir que sea falsa. En el caso de que una hipótesis se pueda demostrar que es falsa, habrá que descartar tal hipótesis, y en caso contrario, si se demuestra que es verdadera, se acertará así.

dijous 21 de febrer de 2013

“Quizá no somos tan buenos”

Finalizado el martirio milanés, escucho en la radio postpartido, así en la lejanía pero sin fijar mucho la atención, que se debate una frase de un jugador azulgrana que ha dicho: “Quizá no somos tan buenos”. No sé si ha sido el 1, el 2, el 6, el 8 o el 10. No tiene importancia, aunque si estuviésemos en la época de los entrenadores que repartían caña de la buena en los vestuarios, la ocurrencia del insensato de la frase seguro que se hubiese llevado una buena hostia. Sí, esa que el 99’9% de la población nunca ha dado, pero que todos hemos soñado con atizar a alguien alguna vez.
Después, seguro que aquel rudo entrenador le diría: “Y ahora, devuelva usted parte de su sueldo, en la proporción que considere que el club le paga de más, después de haberse puesto usted mismo en duda y su calidad como futbolista”.
Desde hace años, no muchos, se ha instalado en la dialéctica balompédica esa imbecilidad tan recurrente de pedir perdón por una derrota, ofrecer esa dudosa humildad y mostrar esa moral que no cuela, todo ello en un paquete de recursos de excusas de mal pagador y peor competidor que tanto está imbecilizando este hermoso deporte. Hay que ser idiota, timador y mal deportista no reconocer los méritos del rival. Es indigno. Tendría que estar penado cosas como el campeón moral, “hemos merecido más”, etc.
Creía que el Barça, me refiero al equipo, a la gente del vestuario, había superado hace años el circo que acompaña cada partido y los delirios del mundo de la comunicación. Entrados ya en el 2013, no acabo de entender que un jugador del Barça continúe atrapado en la euforia desmedida, en ese punto de locura sinsentido que se expresa desde algunos sectores del periodismo y por la chifladura en que se ha convertido la cháchara del fútbol.
Cada vez me cuesta más leer y escuchar lo que rodea a un partido de fútbol, si es que no me toca trabajar, porque existe un punto de enajenación que lo está contaminando todo. Desde que el Barça quedó emparejado con el Milan, la eliminatoria poco menos que estaba ventilada, igual que docenas de partidos que previamente se han jugado contra rivales que ni cuentan ni parece que se les espere, porque el Barça… el mejor del mundo mundial en todo.
Hace años que en los partidos de fútbol, y los del Barça en concreto, se nos ha empujado a asistir a ellos para confirmar un hecho consumado: el encuentro está ganado de antemano, y así queda escrito y dicho. Por consiguiente, no se da cabida a otro resultado. No hay lugar a la sorpresa, a la satisfacción de ir a ver un espectáculo y vibrar, empujar al equipo hacia la victoria. No, el partido está ganado y el espectador simplemente acude al campo para confirmar una premisa que ni se cuestiona desde la maquinaria generadora de la ilusión azulgrana. Claro, luego pasa eso que a veces sucede en el fútbol, que el rival tiene sus opciones y las juega, y el resultado no tiene nada que ver con lo que se ha escrito y perjurado que ocurrirá.
El Milan, un equipo como muchos contra los que ha jugado el Barça, ni es tan brillante ni efectivo como el equipo catalán, pero en un duelo ante los barcelonistas también tiene opciones. Claro que las tiene: reforzar un estilo en el que prevalece la defensa, el músculo, la entrega hasta la extenuación, las artimañas que sean y disponer de alguna oportunidad para que los linces que tienen arriba hagan lo que puedan. En la mirada azulgrana, eso ni se contempla porque, según las porras en el zapping radiofónico de anoche, la goleada azulgrana estaba garantizada. Es decir, se crea una expectativa completamente inconsistente basada en la tradicional construcción de castillos en el aire, como si no hubiese cabida para un discurso neutro, controlado, sensato y deportivo, de respeto. Qué hartazgo, por dios!
En el cine, que haya un director con un recorrido exitoso, y al lado de buenos actores, no garantiza que una nueva película repita el triunfo. Por ello, se asiste a una película de forma que se está abierto a cualquier resultado. En el fútbol, en cambio, parece que todo está predestinado a ocurrir de una norma y no de otra, y que cuestionar las grandes verdades (falacias) que lo sustentan te convierten en un hereje.
Claro, luego pasa que te meten un palo como el de anoche en Milan y la gente queda descompuesta porque no entiende que no se haya cumplido el guión escrito y narrado.
Bueno, sigo pensando que a veces al Barça le cuesta vivir en la cumbre, y especialmente a muchos barcelonistas, que manifiestan ese tufillo de nuevo rico que tanto me irrita.
Si vas a jugar a un campo que ya sabes que es una auténtica vergüenza por el césped, si sabes que en los últimos años el Milan juega como juega contra ti y que a veces en dos chispazos aupados por los suyos son capaces de ponerte en aprietos, si conoces lo difícil que es jugar contra ellos porque son diez defendiendo y no tienen ningún problema en echarse atrás y lanzar melones fuera de su área, si conoces tantas cosas de tu rival y de su campo, hacer lo mismo que a veces has hecho y cuyo resultado te he emopujado a estrellarte, pues lo normal es que vuelvas a darte de bruces contra la realidad.
Por lo tanto, es mucho más gratificante y consistente reconocer tus pecados, las virtudes de tu rival y lanzar un mensaje de optimismo para la vuelta, porque en el fútbol también se trata de esto, de vivir noches grandes de Champions después de darte un porrazo que no esperabas.

dijous 14 de febrer de 2013

Diría que no hubo gaspartismo

Se cumplen diez años de uno de los instantes más convulsos de la reciente historia del Barça, como así aconteció con el definitivo adiós de Gaspart como presidente. Tras una reunión con Maldonado, la salsa que está en todas ensaladas, y Bassat, el invitado de piedra como representante del otro barcelonismo que estuvo en las urnas del 2000, a Gaspart le cantaron la caña aquel febrero del 2003: “O te vas, o aquí va a pasar algo gordo: problemas de seguridad en el estadio y a ti, como empresario”. Dicen, cuentan, que existía la sospecha de que un grupo de socios quería tirar a Gaspart desde la tribuna al primer anfiteatro. Dicen, cuentan. Hubo un cuarto invitado en esta reunión, dos párrafos abajo.
¿Dio un golpe de estado la Generalitat en el Barça a través del secretario de deportes por entonces, Josep Maldonado, en contra del poder que los socios le habían otorgado a Gaspart? Ahí lo dejo. Que nadie olvide las narices que siempre ha querido tener metidas la Generalitat, especialmente CiU, en el Barça.
También es cierto que en aquel momento todo dios quería ver fuera del Barça a Gaspart, sacándolo a gorrazos o tirándole agua hirviendo, pero lo hizo la Generalitat, no los socios que, a través de personajes de una oscuridad tenebrosa como Ramon Fusté, habían impulsado una moción de censura que, en la reunión con Maldonado, se comprometió a retirar si el presidente se despedía al día siguiente, como así fue, en una soporífera conferencia de prensa en el Camp Nou en que, palabrita, no dijo que dimitía… pero se fue. (Recuerdo que uno de los muchos secundarios de esta familia azulgrana, Iván Carrillo, también puso una especie de moción de censura, pero que retiró, para que constase como moción y así que nadie por detrás pudiese meter otra, caso de Fusté. Sí, así era el Barça).
Entonces, en qué quedamos: ¿Hizo la Generalitat un servicio al pueblo azulgrana? #eldato. No pudo con Núñez, pero sí con Gaspart.

En el remember you con Gaspart se habla de gaspartismo. Yo diría que no existió el gaspartismo. ¿O es que asignamos este concepto a hacer mal las cosas como gestor de un equipo de fútbol? Esto ya lo perpetraban docenas de presidentes antes de que el gobierno del PSOE se pusiera un poco duro e impusiera la Ley del Deporte de 1990, con la que pretendió fijar un hasta aquí hemos llegado con estos chorizos, vamos, un punto y final a la una manera de hacer desde las presidencias de los clubes de fútbol que quedaban impunes, con mandatarios que llevaban a la ruina a sus equipos irremediablemente, por incompetentes o por granujas.
Desde su aterrizaje en el Barça, creo que Gaspart no tuvo ningún objetivo propio, pues quedó sometido en parte por el legado que lo condujo a la poltrona, que no fue otro que el nuñismo. Cuando las cosas fueron fatal, no aportó nada con sus planes alocados y acabó como un pollo descabezado. Gaspart no cumplió con un ideario. Y no por equivocarse, creó una corriente. Sospecho que la idea está mal enfocada. Sí que hay idearios que considerándolos negativos cumplen una misión, no sé, me viene a la cabeza el lerrouxismo, el PP de principios del siglo XX, pero es que Gaspart no alcanzó ninguna meta, porque no hubo. Por lo tanto, hablar de su balance negativo como una corriente me parece un tanto erróneo.
No quiero decir que Joan Gaspart no tuviese alma ni espíritu ni fuese apolítico, pero estoy convencido de que no disponía de ninguna doctrina; fue un salto de mata constante, desde el día que alguien le dijo: vamos a por la presidencia.
Ese día, con Núñez habiendo presentado ya su renuncia para seguir como presidente, el barcelonismo pudo haber engullido a Gaspart y, en parte al nuñismo, pero no pudo ser porque Joan Laporta, en una de las enésimas reuniones para cerrar una candidatura de consenso, dijo que ¡no!, que en la refundación del Barça el nuñismo no tenía cabida. El nuñismo, claro está, era Gaspart.

Hubo un día en que ese perfil de barcelonistas que siempre gusta de reunirse en cenas y crear escenarios posibles de cómo debería ser el Barça, acordó que, igual que sucedió en el 68 cuando enredaron en una candidatura de unidad a un ilustre de la ciudad, Narcís de Carreras, quien acabó saliendo a gorrazos del Camp Nou, pues eso, que en el 2000 no se podía estresar a la entidad con unas elecciones porque el socio volvería a alterarse y, por consiguiente, lo suyo era apañar a un grupo de grandes de la sociedad, de la ciudad, del club para que sacasen al Barça del sucio barro donde se encontraba retozando por las peleas cainitas.
Y ahí apareció Lluís Bassat, uno de los pocos elegidos que estaba en la lista de futuribles. Al publicitario le costó mucho decir que sí, ¿verdad? Ya conocen la historia: Núñez había dimitido, acechado por la justicia y, contrariamente a cómo había resistido en el cargo años atrás, tiró la toalla, todo ello en un ambiente de mucha tensión, en que parte del barcelonismo aún resistía con un discurso anclado en el día en que Johan Cruyff fue despedido, frente a los irreductibles del nuñismo, que no veían otra forma de gobernar la entidad que no fuese como lo había hecho el virrey de Barakaldo durante 22 años.
¿Qué escuchó Bassat para decir que sí? Pues que el camino estaría limpio de polvo y paja para llegar a la presidencia, que no habría elecciones, que el socio y culé entendía que era un hecho excepcional y que lo importante era dar un giro de 180 grados a la institución y recuperarla. Cómo le llenaron a ese hombre la cabeza de pájaros para, al finar, perderla en una batalla donde se presentó con un tirachinas para pelear contra auténticos mercenarios de piel curtida por feroces luchas en el cuerpo durante tantos años. Vamos, que la ruptura en el barcelonismo (cruyffistas contra nuñistas) se podía liquidar con cuatro popes elegidos a dedo por la mano invisible del Barça.
Claro, cuando Nuñez se enteró del pasteleo y que Gaspart merodeaba a estos aspirantes, pues como que en un arranque de los suyos amenazó en presentarse él. No hizo falta, porque Laporta, liderando al colectivo Elefant Blau, que al final dotando de cierto empaque a la futura candidatura de Bassat, se plantó y negó que el nuñismo en la figura de Gaspart pudiese reproducirse en una plataforma de consenso.
No ha recibido hostias ni nada Laporta por la actitud que mantuvo de rechazo, hasta el punto de que incluso Gaspart llegó a reconocer que si le hubiesen dado una mínima representación en la junta, ya se hubiese dado por satisfecho (su obsesión era no perder el hilo que le unía con la Federación Española de Fútbol).
Fue una decisión lógica; Laporta, extremista en sus acciones y enloquecido en otras, tiene eso de que lo ves venir y, por lo tanto, guarda cierto criterio de su comportamiento. Si había combatido el nuñismo, no podía pactar con él.
Con una patada en el culo, Gaspart se vio fuera del grupo de los magníficos, los elegidos para recuperar al Barça de las brasas. Y en esas que apareció Antón Parera, con toda su experiencia de cómo ganar elecciones, y el arsenal correspondiente. Parera estaba fuera del club, ya que había presentado su renuncia hacía años para crecer en el mundo de los derechos televisivos y gestión de clubes, pero en un Barça en elecciones con Núñez aún en la presidencia aquel verano del 2000, vamos, que no había que ser muy adivino para pronosticar hacia dónde iban a ir dirigidas las simpatías y lo que fuese en el caso de duda.
Mientras ello acontecía, no olvidemos que a otro ilustre de la sociedad civil, Joan Castells (FIATC), le sobrevino un ataque de cuernos fundamentado, ya que él había sido uno de los barcelonistas sondeados y poco menos que elegido para ser el candidato, y a la hora de la verdad quedó arrinconado. Pues también se sumó a la causa.

En el camino limpio de maleza para que Bassat alcanzase la presidencia, previsto por sus visionarios, de golpe y porrazo tenía dos piedras difíciles de sortear: Gaspart y Castells. La historia fue la fue: Bassat se estrelló por falta de todo, Castells hizo de submarino hasta que se la jugó y a pocos días se retiró para darle todo los votos a Gaspart (ante el enfado de sus potenciales votantes) y el barcelonismo de la época, nulo en reflexión, prefirió a un hijo del nuñismo, aunque fuese un hijo tonto, que experimentar con gente o gentuza, según Núñez, que no tenían ninguna experiencia en gestión deportiva, que habían impulsado una moción de censura y que, en definitiva, representaban un peligro para el club, insisto, según Núñez y su séquito.

Gaspart quiso inventar la sopa de ajo como presidente y así le fue, que acabó siendo una ruina y el hazmerreír de todo el mundo; él y el Barça. Quiso contentar a todos con el método Amic Joan y encabronó al más pintado. Bajo su presidencia, desde la primera gestión, recayó la sospecha que los negocios siempre eran turbios y repletos de sospechas.
No obstante, sí que se le puede conceder algo, y es el beneficio de la duda de qué podría haber sido y no fue. Sí, me refiero al nulo tacto que tuvo Núñez para entregarle el testigo; Gaspart fue presidente el 23 de julio del 2000. Si sobre las elecciones del 2003 aún estamos discutiendo aquellos ocho días de junio, las pérdidas de Laporta, etc., por qué no podemos recordar que Gaspart no tuvo ningún margen de maniobra para hacer su proyecto, si es que tenía alguno? Como mínimo, y eso me consta, Llorenç Serra Ferrer nunca hubiese sido técnico del Barça, con un mínimo margen de maniobra de Gaspart en su arranque como presidente.
Sus viajes alocados en busca de jugadores que pedía Serra Ferrer fue el arranque y final de un presidente que a cada día que pasaba más nos avergonzó. Con este corto bagaje de dos años y pocos meses, Gaspart nunca pudo crear una doctrina ni un séquito que la respaldase. Por lo tanto, no creo que se pueda hablar de gaspartismo.
Él llegó a la presidencia porque tomó prestados momentáneamente los apoyos de otra corriente en la que sí que encajó y se sintió reconocido pero que ni fundó ni lideró.

dimarts 12 de febrer de 2013

"Salid y destrozad a Laporta"

Introduzcámonos un instante en el turbio mundo de la demagogia: Tú tienes un colega de esos que sigue al Barça en la distancia, que más o menos es capaz de hablar durante tres minutos seguidos del equipo y del club sin meter mucho la pata, y te acaba de preguntar qué es eso de la sentencia del Tribunal Supremo y los avales. Bueno, pues le tendrías que echar un rollo de los largos para que se hiciese una idea de lo que está pasando y cuando te vas a lanzar, te pregunta: “Pero, ¿esto es porque han trincado, no? Porque se han llevado la pasta”. Cerremos esto de la demagogia.
Advierto al lector que en esto del Tribunal Supremo, el Barça, los avales, ex directivos y actuales poco o nada tengo que ver. Conozco a alguien, he tratado con alguno de ellos. Sólo eso. Y hasta con alguno tengo buena relación, nada que me impida seguir ejerciendo de periodista.

Vamos al asunto. Para arrancar este meollo tenemos dos posiciones: una emocional y otra legal. ¿Cuál es la emocional? Pues que estamos ante un hecho que si la justicia aprieta y los demandantes no dejan de ahogar, nos vamos a encontrar que unos gestores que hace cuatro días catapultaron al Barça a las cuotas de éxito más grandes de la historia, digo que pueden verse con un problema de esos que ni sueñas en el peor de tus pesadillas: que te embarguen.
La dimensión legal es que, y nos arruguemos a la hora de decirlo con claridad, hubo un incumplimiento descarado de los estatutos. Sí, aquellos ocho días, del 22 al 30, desgraciadamente computaban como un año. ¿Injusto? Sin lugar a dudas, pero el redactado de los estatutos así lo contemplaba.
Y todo esto, ¿de dónde viene? Vámonos a la época de Joan Gaspart, a una comisión que montó para la reforma de los estatutos y darles otro aire. En una de aquellas modificaciones se intentó atajar una de las mafiadas preferidas del nuñismo: con el viento a favor, adelanto elecciones y pillo a todo el mundo con el culo al aire, especialmente, a la oposición. ¿Qué hicieron los abogados de aquella comisión? Pues determinar que si un presidente adelantaba las elecciones y las sacaba de un periodo marcado como fecha para celebrarlas, desde ese mismo día hasta el 30 de junio siguiente contaría como un año electoral.
Este a grandes rasgos es el marco de los estatutos del Barcelona que regían en el año 2003. ¿Qué pasó aquel año? Bien conocido, que Joan Gaspart saltó por los aires y entró Enric Reyna, quien, ¡ojo!, podía haber sido presidente hasta el 30 de junio del 2005!!! (el mandato de Gaspart era de cinco años), pero dada la presión social y dados los resultados deportivos, dimitió, se constituyó una comisión gestora hasta las elecciones del día 15 de junio del 2003.
Por lo tanto, la comisión gestora, presidida por Joan Trayter, no tenía más remedio que convocar elecciones fuera del periodo para fijarlas y, en consecuencia, si se establecían antes del 30 de junio, todos aquellos días antes iban a significar irremediablemente un año de mandato para quien ganase.
¿Alguien es capaz de recordar algo de lo que en aquellas fechas se comentaba respecto al día que debían celebrarse las elecciones? Os hago un pequeño resumen: “¡Ya!” Sí, todos, los seis candidatos más los dos precandidatos, antes, querían elecciones ya, sin dilación, sin más rodeos, sin más hostias.
¿Alguien pensó en el pollo que iba a significar convocar elecciones y tomar posesión antes del día 30 de junio? Es decir, ¿alguien advirtió que debían cerrar las cuentas de la temporada en curso con lo que ello comportaba? Yo creo que no. Vamos, más de uno se echó una risas con las medidas de Reyna (los famosos sobres) para liquidar el déficit que se iba a generar al final de temporada. También pienso, sospecho, que posiblemente que sí había quien sabía el pollo que se avecinaba con la toma de posesión antes del 30 de junio, pero, no nos engañemos, en aquel momento, si hacemos un ejercicio y nos teletransportamos al momento, el asunto de los días de junio como que parece un chiste de mal gusto con el merder que había en la escena azulgrana.
¿Jugaron una mala pasada Joan Trayter y el por entonces secretario de la junta, Josep Maria Coronas, a la hora de fijar la fecha de las elecciones, previendo que deberían ser los ganadores (Lluís Bassat era el favorito) los que iban a tener que cerrar las cuentas y comerse el marrón de Gaspart? Bien, la pregunta se las trae, por enrevesada y mal intencionada, pero hay quien lo pensó. Pero, no nos apartemos del griterío de entonces: precandidatos airados reclamando elecciones cuanto antes.

Joan Laporta, ganador de las elecciones. ¿Podía tomar posesión del cargo el 1 de julio? No. Los estatutos determinan un plazo máximo para entrar en el club y por mucho que lo estirase siempre la fecha quedaba dentro de junio. Ya dentro del club, inspección de cómo estaba el percal y de soluciones varias. El déficit de la temporada, de miedo, y el panorama, desolador. Con aquellos jugadores no se iba a ningún sitio.
Se inician los traspasos, los descartes, las bajas. ¿Qué dice el nuevo plan de contabilidad con las aportaciones cuando fichas a un jugador? Pues que si contratas a un jugador por cuarenta millones con una ficha para cuatro años, en cada uno de ellos amortizas diez millones. ¿Y si lo traspaso en el segundo? Pues que te comes para el tercero y cuarto amortizaciones de diez millones ambos. ¿Qué hizo la nueva junta de Joan Laporta? Pues que jugadores de dudosa calidad que debían salir del club inmediatamente y con años aún de contrato, es decir, con amortizaciones para aplicar en futuras temporadas, se recogieron todas y se cargaron en esos ocho días para metérselas en el pack de Joan Gaspart. ¿Se entiende hasta aquí?
¿Y qué decía de todo esto Gaspart? Pues nada porque a cambio de empezar a hacer un Barça nuevo, la nueva junta se comprometía a no meter mano en el pasado y poner en evidencia a la anterior junta y, por lo tanto, al club.
Una nueva pregunta: ¿Sabía Joan Laporta y sus directivos, entre ellos Sandro Rosell –uno de los responsables directos de decir qué jugadores saltaban del club-, que aquellos ocho días eran un año de mandato? Sin duda alguna. Sin duda alguna, que creo que no ha quedado suficientemente claro. Pero, ¿quien coño iba a pensar que un socio, o alguien que le moviese los hilos, tiempo después iba a remover en el pasado e iba a conducir a la directiva a una situación de estrés por aquellos días? Yo creo que nadie en la nueva directiva del 2003.
Claro, que tampoco nadie pensaba que en la primavera del 2005 iban a producirse cinco dimisiones (Rosell, Moix, Bartomeu, Moner y Faus) más un agregado (Toni Freixa), algo que iba a resultar funesto para la todos.
Llegamos a la primavera del 2006 y empieza a escucharse en el entorno (¿promovido por los dimitidos?) que Laporta tiene que convocar elecciones porque en ese año, que el Barça había hecho doblete (Liga y Liga de Campeones), se cumple el cuarto de mandato. No voy a reproducir lo que creía Laporta y alguno de los suyos ante ese reclaro porque era veneno puro.
Con los estatutos en la mano, y tras una denuncia de un socio, un juez ordenó convocar elecciones aquel verano del 2006. Evidentemente, no había color y Laporta ganó a lo grande; sin rivales. ¿Tendría que haberse ahorrado Laporta aquel marrón y haber convocado elecciones, pues las tenía ganadas de antemano y no enrocarse para celebrarlas en el 2007? Si así hubiese sido, hubiese estado admitiendo sin que aquellos ochos días de junio del 2003 en realidad sí que contaban como un año, hecho que hubiese contradicho su postura inicial. Además, admitiendo esos ocho días de junio, también estaba admitiendo un déficit descomunal de millones y millones de euros.
¿Qué lectura hay que hacer con la decisión del juez de fijar elecciones para aquel verano del 2006? Pues una que nos llega hasta nuestros días, que no es otra que dar por bueno aquellos ocho días como un año de mandato y, por consiguiente, hacer que aquel cierre de estados financieros pesase sobre las espaldas de los directivos.
Laporta inició la temporada 2006-07 entendiendo que la suma de los beneficios de las tres anteriores temporada era mayor que el 15% de los gastos de aquel ejercicio y, por consiguiente, logró de la LFP que le levantase el aval para aquella temporada.
Aparece entonces un tal Vicenç Pla, dirigido o no, marioneta de terceros o no, que sale al frente y presenta una demanda de la junta de Laporta por haberse saltado el aval, ya que si bien el juez dijo que el 2006 era año de elecciones y no el 2007, como deseaba imponer la junta directiva, estaba admitiendo aquellos ocho días de junio del 2003 como el primer año de mandato de la junta de Joan Laporta. Si así fue por mandato judicial, la suma del déficit del 2003 y los superávits de las tres siguientes temporadas arrojaban color rojo en el cómputo general de los cuatro años y, por consiguiente, la junta de Laporta en la 2006-07 tenía que avalar 23 millones de euros, que es la cantidad que el Tribunal Supremo ha dicho que aquellos gestores tienen que avalar.

¿Y que va a pasar ahora? Bien, en su día, y al margen de que los ex directivos de Laporta elevaron al Supremo un recurso de casación, el socio Vicenç Pla pudo haber pedido la ejecución de la sentencia de la Audiencia Provincial en el juzgado de primera instancia número 24, pero renunció a ello. No obstante, el recurso siguió su curso hasta conocerse ayer la sentencia.
Vicenç Pla podria hacer lo mismo ahora con la sentencia del Supremo, o no. En el caso de que no lo haga, podría ser el Barcelona, su junta, la que lo exija, en cuyo caso entraremos en una situación nunca vista y que nos remite al inicio del post: lo emocional y la legalidad.
No obstante, nadie negará que existirá una desproporción tan brutal del castigo que tendría consecuencias inimaginables, a corto plazo, por la pérdida de patrimonio de directivos que no cobraban por hacer su trabajo y que, efectivamente, no metieron la mano en la caja, y a medio plazo, ya que ¿quién va a querer meterse a directivo si sin comerlo ni beberlo te puedes quedar con una mano delante y otra atrás de un año para otro? Me imagino a alguno de los directivos afectados y, de verdad, es para llorar.

Cuando se ejecute la sentencia el juez deberá requerir a los condenados dinero, patrimonio, un documento bancario, lo que sea, por el importe de 23 millones de euros. El patrimonio que quede sujeto a esta medida quedará congelado y el propietario no podrá negociar una compra-venta. Puede que haya directivos que no tengan suficiente dinero para cubrir la parte que se les reclama. En un banco, les pueden dar un aval por las propiedades. Ese aval tiene un coste. Dependiendo de la cantidad por cabeza, el aval puede costar dos, tres o cuatro mil euros cada semestre o al año. Puede que haya bancos que, por la dimensión del afectado, ni le cobren en aval.

El aval quedará en el juzgado o en la LFP. ¿Hasta cuándo? Hasta que se desatasque la Acción de Responsabilidad, después de que los anteriores directivos impugnasen la asamblea en que los socios compromisario votaron la iniciativa presentada por la junta para que los gestores salientes pagasen las pérdidas de los ochos años de mandato: 48 millones.
¿Que quiere decir que se desatasque la Acción de Responsabilidad? Pues que cuando la Audiencia Provincial trate el recurso presentado tras el fallo de la primera instancia sobre la impugnación de la asamblea, que ya dio la razón a la directiva de Sandro Rosell, y si lo desestima, posiblemente antes de verano, el club, la actual directiva, y la otra parte (ex directivos) acudirán a juicio.
Y en este jucio se determinará si las pérdidas de 48 millones de euros del cómputo de los ocho años de la junta de Laporta son o no imputables o reales. Si lo son y el juez así lo determina, se ordenará que se ejecute el aval de los 23 millones de euros (que se conviertan en dinero las propiedades embargadas) y otro hasta llegar a los 48 millones, que es la cifra con la que se cerró, según los actuales gestores, los ocho años de mandato de Laporta. También puede pasar que, en caso de una sentencia desfavorable para los ex directivos, todo vuelva a ser recurrido, y así esto se pueda estirar dos, tres, quartro, cinco.... años. Mientras, lo que sí está claro es que los avales bancarios tendrán un coste que estarán soportando los ex directivos (que no todos, ya que muchos de ellos, sorprendentemente, han desaparecido).

Me permitirán regresar al planeta de la demagogia: Yo soy directivo del Barça y, antes de irme, me llevo por delante a Messi; Al mejor postor. Se vende, se factura y después se le monta una campaña del tipo… lo que sea, para protegerse uno de si alguien le llama imprudente o malversador. El público, con cuatro medios que me lo crean todo, al final se las traga dobladas. Y con un Messi vendido, tapo cualquier intento de que alguin buscar donde no hay. Demagogia off.

Pd: Durante todo este periodo, he tenido la oportunidad de hablar con mucha gente, de un lado y de otro de esta batalla. He visto caras abatidas y gente realmente preocupada, al principio, y desesperada, no hace mucho. Creo que es excesivo todo. No la ley, que es la que es y sólo nos acordamos de ella cuando la tenemos encima achuchándonos. No nos engañemos: esto es desproporcionado, lo miremos por donde los miremos, seamos de uno o de otro bando. ¿Cómo vamos a condenar a esta vergüenza a los que nos han dejado el Barça donde esta ahora? Por favor. Muchos han intento mediar, pedir, casi suplicar que se pare todo. “Salid a la luz pública y destrozad a Laporta”, han escuchado algunos en voz de los que ahora mandan. Ah!, era esto.

divendres 8 de febrer de 2013

Era periodismo deportivo, pero habrá que llamarlo de otra forma o crear un subgénero

Los ilustres de la opinión madridista están que trinan con un vídeo que ha montado TV3, comparando a una serie de jugadores del Madrid con las hienas, quizá recogiendo la idea que existe en parte del barcelonismo respecto a jugadores como Arbeloa, Xabi Alonso o Pepe, futbolistas a los que, quizá, se considera de dudosa calidad para estar en la Liga y posiblemente porque se les observa como malos deportistas sobre todo por cómo se han manifestado estos individuos en los últimos clásicos.
El vídeo, la intención del mismo, la forma, el aroma que desprende puede que haya hecho las delicias de algunos barcelonistas, que lo estarán mirando retorciéndose de risa por la denuncia directa que pretende la cinta y por el efecto que está produciendo en los rivales. Ahora bien, sabemos, ¿verdad?, digo que sabemos todos, que esto no está bien.
Claro que aquí saldrá el de siempre recordando que en Telemadrid de ese nivel los hacen cada semana a docenas y que otros medios, donde la grey madridista más se ha soliviantado con lo de TV3, cada noche se vierten camiones de mierda contra el Barcelona. Hace muchísimas noches que me dedico a otras cosas que no son ver algunos canales de la televisión y por consiguiente he perdido un poco el hilo de los insultos, amenazas, escándalos, supuestos, dimes y diretes, exclusivas, mentiras, anónimos endiosados, gente normal imbecilizada y otras bobadas.
Insisto, subrayo, el vídeo desde TV3 o las memeces desde Telamadrid u otra trinchera, creo que no encajan en el género periodístico, sí en cambio en el de propaganda. Y esto ya es otra guerra.
Insisto, seguro que estos vídeos hacen las delicias de los azulgrana y en el campo ajeno, de los madridistas, pero nosotros, que somos periodistas, que más o menos nos acercamos a la universidad donde se hablaba también de ética, de rigor, de contrastar, de ser reflexivo, de ayudar a entender a la audiencia y lectores la complejidad de este mundo y otras cosas interesantes que también escuchamos de gente que tenía cosas seductoras para empujarnos a la (esto era antes) la mejor profesión del mundo, nos tenemos que plantar, observar y concluir que esto no va por buen camino.
Existe un escenario que, evidentemente, no podemos evitar, y que también sufrimos los periodistas de aquí, de Barcelona: cuando el Barça funciona, cuando la estructura de la entidad está bien encarada, la mano que mece la cuna desde Madrid con cara y ojos agita cualquier explicación para ponerlo todo en duda, inicialmente, sospechar, posteriormente, y denunciar, finalmente, con o sin argumentos que se aguanten.
El barcelonismo, que lleva en su gen el derrotismo, sabe de qué va todo esto, pero con la salvedad que, antes, en su profunda miseria, sabía dónde estaba el límite y a partir de dónde empezaba a hacer el ridículo de forma considerable y enfermiza.
Sin ir muy lejos: la quinta del Buitre. No creo que exista ningún barcelonista que no desease su hundimiento, pero en el fondo, porque había fondo, existía un reconocimiento a una manera de hacer, de trabajar la cantera y de esas cosas que dichas por el madridismo (señorío, nobleza, etc), tanto daño hacían en el alma azulgrana, donde acabaron mordiéndolse los muñones. Era puta envía, pero envía de la mala: "Yo quiero que mi equipo sea como el Madrid".
Eso pensábamos los culés. Sí, nos reíamos de cuando se los cepillaban en la Copa de Europa, mientras nosotros nos vanagloriábamos de la Recopa.
Pero ellos jugaban la Copa de Europa porque ganaban la Liga, donde se repasaban a todos, quizá excepto al Barça, donde nos iba la vida en aquellos dobles encuentros. Pero sabíamos, y lo veíamos, quién era el mejor, al margen de bobos que nos llevaron a pensar que el mundo arbitral estaba en contra de nosotros (sólo hace falta repasar algunos personajes que vistieron la zamarra sagrada del Barça para entender qué pasaba con nosotros).
Ahora es diferente. Ahora no sólo no hay respeto, que no hay nada, sino que un ejército de impresentables, anónimos hasta hace cuatro días, aficionados que quizá no han hecho un recorrido necesario de pasar primero por los campos de tierra (ah!, que ahora son de césped artificial) y enloquecidos hooligans que predicaban que eran del equipo de su pueblo cuando todo el mundo sabía de qué pie calzaba, aparecen tras una tele o a punto de comerse un micro en una radio dispuestos, no a hacer de periodistas, sino a librar la batalla contra el Barcelona, todo ello enfundados en la camiseta. Y claro, aquí, quizá viendo ese atropello diario, se quiere imitar el formato o se quiere aparecer como el Braveheart salvador del barcelonismo con un vídeo, un artículo, un no sé qué.Esto, en el fondo, y perdonad si detectáis que ya he hablado de esto otra vez, es el éxito que no llegó a alcanzar en su día El Rondo. Sí, aquella idea de Alfons Arús, genial periodista hasta que colgó el micro en la desaparecida Cadena Catalana, en El Rondo consistía en enfrentar a dos bandos: periodistas de Barcelona contra los de Madrid.
La información, ya por entonces, se daba por perdida. Lo importante era la voracidad, la agresividad, el darse casi de hostias, inventarse cosas, debatir sobre ella, todas esas cosas que alimentan una buena ensalada tabernera entre licenciados en la nada. No lo logró, porque el formado se decantó hacia otros personajes, pero visto el panorama que acontece ahora, todo indica que aquello al final ha triunfado, con la salvedad que los de allí son más y, permitidme la licencia, son peores, y no porque los de aquí sean buenos. Sino por lo que antes destacaba: es la negación como enfermedad, como doctrina.
Parece como si la cosa fuese la siguiente: No se puede permitir que los éxitos del Barcelona puedan calar en la piel de toro y que ello llene de culés la tierra del madridismo. Y si para ello hay que ponerse en evidencia ya desde el camerino, se hace por el bien común. Bueno.
Llegados a este punto yo también tengo que decir que quizá el formato, que tiene su éxito, tenga también su razón de ser. En lo que ya tengo más dudas, serias dudas, es que esto sea periodismo deportivo. No tengo duda de que los ponentes y gladiadores sean periodistas deportivos, pues quién soy yo para quitarles esta ilusión, pero en estos escenarios tengo serias dudas de que estén ejerciendo el periodismo deportivo, concretamente porque con la camiseta de tu equipo enfundada se pierde no la credibilidad, sino la decencia.
Quizá se debería reformular este nuevo ámbito, que cada vez, contrariamente a lo que pensé hace tiempo, creí que iba en clara decadencia. Buscar un nombre, crear un subgénero y denominarlo. Incluso se acepta que sea un apéndice del género o subgénero periodístico deportivo. Claro que, si echamos una mirada a lo que aparece en Tele 5 o Antena 3 TV se entiende todo. La cosa quizá en hacer saltar por los aires los géneros periodísticos y simplemente llamarles: esto es tele, esto radio, Internet y aquello de papel era la prensa (escrita).

dijous 7 de febrer de 2013

Nicolau Casaus, ríete tú del Elefant Blau

El Barça le va a montar un homenaje a Nicolau Casaus, coincidiendo con el centenario de su nacimiento. No es que me parezca mal, pero me ha sonado un poco excesivo, debido a que no he sabido encontrar al personaje una historia relevante en mayúsculas que haga que el barcelonismo tenga que hacer un acto del calado que se está organizando. También debo decir, insisto, que no me parece mal, y más cuando el Barça quiere recordar a uno de los suyos, pero en este acto quizá hay más de segundas lecturas que la elevación de un personaje determinante. Claro, puestos a definir determinante, nos aparecería una lista de ilustres que nos faltarían días en el próximo lustro para completar la petición para los homenajeados.
Que nadie me afee que vea esto excesivo, pues tengo este punto de vista porque si en la actual junta no estuviese uno de sus nietos, Jordi Cardoner, el centenario del nacimiento de Casaus quizá hubiese merecido un tratamiento menos solemne. Desconozco si Cardoner se fijó entre ojo y ojo este homenaje para su abuelo, y así de paso él también hacerse algo notorio en el entorno azulgrana, más allá del submundo peñístico donde se encuentra insertado y desde donde no tiene ninguna proyección como aspirante en las próximas elecciones, pero no me extrañaría que haya movido todo y a todos para dar lustre a uno de los personajes de la directiva y oposición del siglo pasado. Está en su derecho. Quizá desde la perspectiva peñística, no se tiene ninguna duda que Casaus merece esto y mucho más.
Bueno, son puntos de vista. Para los que no hayan oído hablar de Casaus, baste sintetizar su recorrido con una mirada rápida: fue un opositor duro, durísimo, contra las juntas de la época, perdió las elecciones (primera democráticas tras la dictaduras) y se abrazó a Núñez y en el largo mandato de éste desde 1978 edificó uno de los pilares básicos del nuñismo, como fueron las irreductible peñas azulgrana, las cuales dieron un gran salto en número y en miembros.
Para echar mano de los inicio de Casaus hay que proveerse más de leyenda que de historia, concretamente al catalanismo que muchos de sus oponentes, porque también los tuvo, le han cuestionado siempre. La verdad es que completar un relato ajustado del pasado de Casaus, igual que el de uno de sus amigos, Josep Mussons, merecería otro post con mayor documentación y tiempo para convertirlo en algo interesante.
Quizá al culé le pueda seducir más qué fue del Casaus azulgrana, que detenerse en sus hazañas políticas. Casaus fue un activista en el entorno culé como otros muchos que le secundaron desde la Penya Solera, desde donde atizó a las juntas directivas del Barça de la época con una virulencia que en ocasiones la guerrilla en que se convirtió el Elefant Blau en los noventa suena a juego de policías y ladrones.
Casaus nunca admitió que la presidencia del Barcelona y la elección de sus directivas naciese de la más absoluta falta de democracia. ¿Esto defendía Casaus? Pues sí. Parece que el personaje ya empieza a tener otro tono, ¿verdad? Sí, era otra época. Para aspirar a ser directivo o presidente existía un filtro en el que el régimen franquista daba el visto bueno o rechazaba candidatos. Una vez instalados en la directiva, entre ellos se iban pasando el que se denominó el porró (el mandato presidencial). Por lo tanto, para alcanzar la presidencia, o estabas en la junta o no había nada que hacer. Claro que al relato le falta alto muy importante: antes no votaban los socios, sino sólo los socios que eran compromisarios.
Sí, sólo estos. ¿Se imaginan ahora una votación a la presidencia en que sólo pudiese votar los tres o cuatro mil compromisarios, cuyos datos manejase la directiva, lo que pudiese propiciar una campaña de obtención del voto casi personalizada puerta a puerta? Esto también fue el Barça que fijó el régimen. En el plano deportivo, Casaus fue un fiel reflejo de lo que ha sido el barcelonista de toda la vida: a favor de un jugador y en contra del otro. A favor de Kubala o de Suárez. Seguidor de Helenio Herrera o de la directiva del momento. Que a Casaus se le quiera matar porque en su día repartió estopa a la junta de turno porque no ganábamos nada es como no reconocernos cada uno de nosotros en la época Gaspast.
No voy a defender al personaje homenajeado, pero que parte de su pasivo sea que estuvo minando el trabajo de la junta del momento, a pesar de que en alguna de ellas estuvo a punto de colarse, no me parece suficiente motivo como para recordarlo sólo por este pasado. Casaus no tuvo más remedio que apostar siempre a caballo perdedor en las elecciones, ya que era imposible que pudiese conectar con la directiva en activo, supuestamente porque su perfil no encajaba con el que se exigía para esa faceta. Es aquí donde mucha luz entre lo que fue la historia o lo que prevaleció como leyenda acerca de su pasado catalanista y perseguido por el régimen. En cualquier caso, su objetivo para alcanzar la directiva le llevó a acuerdos con un personaje muy sospechoso en la época, como fue Pere Baret (1969), y Lluís Casacoberta (1973), elecciones ambas con victoria para Agustí Montal.
Hablar con Montal de Casaus no es precisamente recuperar los mejores pasejes de la vida del ex presidente del Barcelona. Claro que cuando Montal raja, no se detiene sólo en Casaus como el creador de sus múltiples dolores de cabeza, sino que siempre ha señalado a uno de los principales instigadores en el entorno azulgrana de la época: Carlos Barnils, editor de la famosa Revista Barcelonista, íntimo de Casaus, y posteriormente intimísimo de Núñez. Barnils, fallecido el pasado diciembre, fue uno de los personajes clave para entender el entorno azulgrana de los años sesenta y setenta, para las aspiraciones de Casaus y el triunfo de Núñez, en las primeras elecciones en Can Barça tras la muerte del dictador. ¿Fue Casaus un submarino en las elecciones de 1978? Nadie lo duda, él dejó rastro de esta actuación y los hechos determinan que sí, lo fue. Insisto, no hay que perder de vista nunca a Barnils en la sombra, como otras tantas veces ha pasado en el Barcelona con personajes que saben mover los hilos. Que Núñez y Casaus, quienes ya se conocían desde hacía años antes de las elecciones, se presentasen por separado cuando el aspirante de verdad, el que tenía todos los números, era Víctor Sagi, no fue casual.
Cuando uno se presenta en un coso tan exigente como son las elecciones a la presidencia del Barça , y más cuando éstas son las primeras democráticas en las que las oportunidades son enormes (no quedan restringidas a la junta continuista), uno debe tener los calzoncillos limpios, porque siempre hay alguien que a cambio de algo está dispuesto a sacar una información que le puede hacer mucho daño. Y aquella información propició que Sagi se retirase y, con dicha decisión, el hundimiento del que se podía llamar continuismo. De hecho, su renuncia llegó justo cuando se ponía punto y final a la recogida de firmas. Aquel episodio dejó a tres aspirantes: Núñez, Casaus y Ariño, este último mal designado como continuista, ya que venía a ser como la oveja descarriada de anteriores juntas, con las que trabajó en el ámbito futbolístico con fricciones importantes, como las que tuvo con Johan Cruyff.
Quedaban unas semanas y el candidato oficial se había borrado, otro aspirante se había sumado al equipo de Núñez, y sólo quedaban tres. El voto de Casaus y Ariño se entendió muy semejante, especialmente porque al primero que se le dotó de un barniz de catalanidad que Núñez no tenía y que Ariño representaba sin fisuras. Vamos, el clásico escenario de divide y vencerás. Casaus aguantó carretas y carretones del papel que estaba jugando en la campaña, mientras que todos los misiles de Núñez iban contra Ariño, directamente desde su equipo o de adláteres, como Charly Rexach o Johan Cruyff. Pocos días antes de las elecciones, Casaus sentenció con un de las frases que le iban a perseguir durante muchos años: “Si me alío con alguien se podrá decir, con razón, que soy un cerdo”.
Casaus aguantó hasta las elecciones, Núñez ganó por pocos votos a Ariño, y Casaus, después de hacerse el sufrido remolón durante unos días, aceptó la vicepresidencia que le brindó Núñez, para crear desde el movimiento peñístico uno de los colectivos más leales a esta nueva corriente que se ponía en marcha, el nuñismo.
Con el nuñismo, saltaba por los aires el pilar del compromisario como incuestionable y único oráculo del barcelonismo, para dotar a las peñas de una importancia sublime dentro del barcelonismo. A Núñez a partir de entonces le iba a interesar mucho lo que pensaba el socio, pero le iba a resultar mucho más elevado lo que manifestasen los peñistas, muchos de los cuales no eran ni socios.
Casaus jugó en esta estrategia un papel de avanzadilla, creando corrientes nuñistas favorables, y de mesías, ya que él iba a recoger el sentir del nuñismo (club saneado, el más rico, el Madrid siempre está favorecido por los árbitros, la prensa tiene que estar al lado del Bara, etc.) e iba a expandir el credo azulgrana por donde pasase el equipo. Con este colectivo cada vez más números y aleccionado (prebendas de entradas), a Núñez se le cuadró al lado un fuerza humana de primera magnitud, en parte por la servidumbre que en ambas direcciones se dispensaron, y que le garantizaba al entonces mandatario un poder en las urnas que le llevaría constantemente al éxito, incluso cuando la Generalitat, de la mano de Jordi Puyol y Lluís Prenafeta, catapultaron a Sixte Cambra a una merienda de negros aquel abril de 1989.
Mirado con perspectiva y expulsándonos todos los apriorismos para poder entender la verdadera trama, el auténtico hilo argumental de la película azulgrana de aquellos años, estamos delante de unos genios de la persuasión, de la seducción y el hechizo. ¿Cómo un equipo con una sola Liga en ochos años, podía contar con un masa social que rendía pleitesía sin ninguna fisura? (no hubo elecciones en los dos siguientes comicios a 1978).
Siempre he dicho que en Núñez, sacándole las toneladas de mierda que le cubren, y focalizando la mirada en la labor exclusivamente como presidente del Barça (especialmente en la primera etapa), y también admitiendo sus modales impertinentes y detestables, estamos delante de uno de los personajes importantes de la historia del club.
Ojo, ya sé lo que significó su llegada. Pero, importante, si sólo analizamos los hechos que acontecieron (sí, ya sé que amenazó a compañeros de prensa, que fue un dictador, etc.), al final también nos queda que este tipo se encontró un club que no ganaba nada, denunció sin ningún tipo de vergüenza al Madrid en la Federación Española por ayudas arbitrales, reventó el contrato televisivo (cinco sextas partas se las llevaba el Madrid y una quinta se la repartía el resto, incluido el Barça), montó unas estructuras de poder que ríete tú de la política, sacó pasta de debajo de las piedras y se fue reinventando y abrazando a lo que odiaba (a los políticos, a los rivales, etc.) dependiendo de sus necesidades.
Ante la inmensidad que representa Núñez, un personaje con muchísimos claroscuros, Casaus queda tan pequeñito en un homenaje que se llevará a cabo dentro del Camp Nou y en el que ex presidente ha confirmado su participación. “A él sí, y a mí no”, quizá llegue a pensar.

divendres 1 de febrer de 2013

Tenim tècnic per l’any vinent?

Haig de reconèixer que malgrat aquest insuportable soroll que encara arrossega el clàssic, l’insistent llançament d’acusacions no impedeix perquè haguem de perdre de vista un fet important: no ens oblidem del Tito Vilanova.
En una altra situació, aquesta tensió l’estarien canalitzant els tècnics, amb el miserable Mourinho contaminant-ho tot. Ara no. El testimoni ha caigut en mans del més baix del futbol espanyol en aquests moments (Callejón, Arbeloa i Alonso), causalment jugadors de la corda del portuguès. Hi ha merder i el portuguès, com a gran covard, segueix amagat i movent fils... un altre Rajoy de la vida.
Aquí el personal està encès i quan un problema s’infla, tapa el que hi havia al darrera. Aquest es diu Tito Vilanova. No tinc cap informació. Cap percepció. T’arriben coses. Coses que sempre arriben quan esdevenen fets complicats. D’acord, ens demanen que siguem prudents, que no hi fiquem el nas, que mirem cap a un altre costat, que no preguntem. S’entén. Ok.
Però, em permetran que reflexioni, oi? Fem-ho fàcil: tornarà a seure’s a la banqueta? Estarà en disposició física i mental de tornar a agafar l’equip l’any vinent? Pateixo per ell. No crec que sigui l’únic. És un molt bon paio. Una bona persona. Un barcelonista que ha tingut la sort de ser en un dels llocs més sensacionals de la institució: dirigir el primer equip. I quan ho estava donant tot i recollint èxits parcials, novament l’han colpejat de la pitjor de les formes. Immerescut. S’ho havia guanyat i estava fent bé les coses, tant que, inclús els més escèptics s’havien arrenglerat a la seva vora. Només calia llegir tweets al final de les seves conferències informatives. La gent havia sintonitzat amb el Tito, l’equip estava jugant molt bé, sí, molt i molt bé (no cal comparar-lo constantment amb els millors partits de l’era del Pep, sinó d’on venia l’equip: pèrdua de la lliga, eliminat de la Champions i pèrdua de la Supercopa d’Espanya).
Ell ha estat el màxim responsable de dotar l’equip de les eines per retrobar el camí. Guardiola ha estat el més gran, no ho oblidem ni ho discutim, però la tasca del Tito aquesta temporada és de medalla d’or.
Deixeu-me que sondegi el futur més immediat. Estarà el Tito en disposició física i moral per tornar a agafar l’equip? Fa basarda pensar-hi que no sigui així. Si no hi ha un ple convenciment, si les coses no es resolen, si no es torna a un punt de partida òptim per a la institució, suposo que haurem de pensar en què necessitarem un nou tècnic.
Clar que si ens abraça la indolència d’un dels potencials aspirants a la presidència del futur Barça i actual vicepresident de la institució, Carles Vilarrubí, qui davant la pèrdua de Víctor Valdés, es va despenjar tot garantint que això no serà cap problema perquè la direcció tècnica trobarà substitut, podem estar tranquils.
Doncs no, no podem estar tranquils perquè, primer, es por perdre una línia de treball que Vilanova avala després de recollir el testimoni de Guardiola. I, segon, perquè, amb tots els respectes, serà la primera vegada en què el Barça Sandro Rosell tindrà que ficar mà de veritat en l’apartat esportiu.
Rosell segur que en sap molt més que molts de nosaltres en aquesta matèria (ep, que va portar Ronaldinho, Deco i Márquez!, fet que no li podrem agrair prou durant molts anys), però jo, de mena conservador, prefereixo la línia cruyffista que aportava Guardiola i manté Vilanova, a un possible canvi cap a no sé ben bé on.
També pot ser, per què no, que l’encerti de pler Rosell. Vaja, no tinc cap mena de dubte que tot el que faci estarà orientat a fer un gran Barça des la banqueta, però ara mateix que pugui perillar la línia cruyffista... doncs això, que es recuperi el Tito, que ens donarà una gran alegria, sobretot per tenir-lo entre nosaltres un altre cop i, així, de pas, fem el dinar que vam deixar pendent.

dijous 31 de gener de 2013

Dime que no has robado y te creeré

Son los tipos que nos piden austeridad, los mismos que han montado una reforma laboral para que las empresas no tengan que justificar nada ante los jueces y se ventilen trabajadores como el que se sacude la caspa del hombro. Estos son los tipos que llevan el timón del país, los mismos que están permitiendo atrocidades empresariales y mirando hacia otro sitio cuando se trata de los asuntos financieros.
Estos tipos que nos están empujando cada día al precipicio, que nos sacan la sangre y nos limpian la cartera, estos tipos son los que ahora han quedado retratados en los medios como unos sinvergüenzas que llevan años cobrado en negro el dinero que les llegaba de empresas cuyas donaciones sólo buscaban un rédito inmediato en forma de favor.
PP, PSOE, PSC, CiU, ERC… da lo mismo la sigla, da lo mismo el discurso que los que sostenga. Es el mismo engaño, la misma mofa desde hace cuarenta años cuando se abrió la posibilidad de iniciar una nueva era. Todo está podrido, absolutamente todo.
Claro que habrá el punto de vocación, de servicio público y gente que se mata por el bien de la ciudadanía. Seguro. Pero quedan eclipsados por el tufo que desprende el partido en el que llevan enrolados una eternidad, sino por la complicidad del silencio en muchos casos.
España, Catalunya… creo que no valen ya la pena si siguen estos tipos al frente del timón. O los ventilamos a todos o esto se hunde. El último caso es el asunto Bárcenas. A la espera del siguiente. Hoy El País y El Mundo van cargados; el resto, les sigue la estela. Se trata de poner a un peón bien remunerado y que establezca una doble contabilidad; se recauda dinero de empresas que necesitan algo del poder: por ejemplo, favores, saltarse pasos, llegar primero, en definitiva, expresar la avaricia en la su máximo esplendor. Este tipo se llama Bárcenas. Él es el que recauda este dinero que llega de empresas que recibirán un trato preferente por los mandos políticos que deben ejecutar las fechorías. Ese dinero, clandestino e inexistente para Hacienda, se le marca diferentes destinos. El más sinvergüenza de todos, sin duda, cuando acaba en manos de los propios políticos que en otros escenarios empujan a la gente a la austeridad. ¡Qué sinvergüenzas! Han quedado retratados todos. Desde Rajoy a Cospedal. Pero esta sociedad, tan aleccionada, miedosa y quieta, sólo se removerá en su foro interno, como hago yo en este post, y a pesar de que pueda maldecirlos a todos ellos, dejará que pase el día para sacarse otra vergüenza de encima.
Otros, los más canallas, los que les siguen votando, sólo esperarán a que uno de ellos, el que sea, diga simplemente que todo está en orden, que todo se ajusta a la legalidad, que no ha pasado nada, que todo es un complot de mentiras, que no hay nada cierto en toda esta información…
Y todos estos respirarán aliviados porque quieren seguir creyendo: "Dime que no has robado para creerte. Sólo lo tienes que decir".
Vergüenza de país y de conciudadanos. Suerte que los jueces y su interés por resolver estos asuntos de forma diligente, con agilidad y eficiencia, nos ayudará a todos a resolver el entuerto (ironía modo on).